lunes, 23 de mayo de 2016

KARMA

Ayer lucía en el cielo un precioso doble arcoíris, como mi gran amiga Anna dice es símbolo de Alianza de Dios con los Hombres, que anuncia energía y tierra renovada.
Maravillas de la naturaleza
 
Cuando descubrimos que esta vida no es solo una vida material, cuando percibimos que no somos solo este cuerpo sufriente, que come, duerme, piensa, siente... Cuando hemos experimentado que esta vida no se acaba, sino que todo sigue, que como decía Einstein nada se crea ni se destruye solo cambia de forma, o de frecuencia, nuestra mirada al mundo se vuelve serena. La verdad es que la conciencia siempre perdura, nada se pierde en este maravilloso juego cósmico, el juego de la existencia, del aprendizaje hacia el perfeccionamiento o comprensión divina.
 
Durante los cursos zen muchas personas se hacen conscientes de algo que siempre se nos ha explicado des de las culturas milenarias, hasta nuestros días, parte de esos saberes los divulga el Dalai Lama, una persona de reconocimiento mundial. Eso de lo que nos hacemos conscientes es del karma, de nuestras cuentas pendientes. En realidad son lecciones que nos faltan aprender. Muchos entran en pánico y tienen prisa por saldar, quieren una vida tranquila, feliz, sin carencias, sin deudas. Se obsesionan en hacer tal o cual cosa, rituales sin conciencia, y rápido, tienen mucha prisa, es el fast-food de la cancelación de cuentas, no sirve para nada. 
 
Lo anteriormente expuesto nos lleva a entender que en esta escuela de la vida no se pasa a curso superior si las lecciones no están bien aprendidas, uno no puede pasar de nivel con asignaturas suspendidas. Por tanto si somos conscientes que evolución es felicidad, una de nuestras misiones más importantes, es saldar ese Karma. Si estamos atentos y auto observamos nuestras vidas, veremos que continuamente se nos presentan esas oportunidades en forma de situaciones repetitivas, en las que habremos de profundizar a través de la observación de nuestras actitudes, hacer un esfuerzo de empatía, comprensión, compasión, y perdón. No se puede perdonar de palabra hay que entender desde lo más profundo, hay que recordar, o volver a pasar por el corazón, que es lo que significa esta palabra.
 
Una manera de recordar es a través de la meditación de mente en blanco y también a través de la activación del sistema energético. Estas son herramientas que nos conectan con nosotros mismos con  nuestra historia de vida, y que a través del entendimiento de nuestro proceso nos abren la puerta de la aceptación, la calma, la visión encauzada, y nuevas oportunidades de vida.
 
La herramienta más poderosa del humano es la respiración consciente que junto a la activación del sistema energético nos da la Real  libertad, desde la cual somos los capitanes de nuestras vidas. El humano necesita dos alas para volar una es la sabiduría, la otra es la compasión.

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