lunes, 11 de julio de 2016

72 INTUICIÓN MATEMÁTICA

Este número nos empezó a llamar la atención hace unos tres años. Las primeras veces que apareció en nuestras coincidentes vidas se manifestaba en su inverso, el 27. Siempre que iba a acontecer algún evento en el que teníamos que tomar decisiones difíciles se manifestaba este número. A veces, incluso pintado en gran tamaño en el suelo, con espray fosforescente, en la entrada donde debíamos realizar alguna reunión. Curiosamente al día siguiente los agentes públicos se habían encargado de limpiarlo. Mientras duraba la resolución de los acontecimientos lo veíamos de manera repetitiva en camisetas de chicos que se paraban delante nuestro, en las matrículas de los coches que aparcaban a nuestro lado, de manera insistente: 0027 o 2727, en las programaciones de actividades, en el número de tanda del supermercado, en las facturas, e incluso durante todo un verano estuvo iluminado, en rojo, en el panel de tanda de la conserjería de la planta cero del Hipercor, ese panel que parecía parado en el tiempo, sin funcionar pero iluminado en rojo, sin avanzar mes tras mes, y que llamaba nuestra atención de tal manera, que parecía expresamente colocado para nosotros.
 
Una vez habíamos tenido la suficiente fuerza de observación para resolver la situación de la mejor manera posible, intentando resolver desde el centro, sin apegarse al drama, aprendiendo de los encuentros y de la manifestación de las diferentes personalidades, de nuestros egos y de los que nos rodeaban, empezaban a aparecer los 72. Habíamos logrado darle la vuelta a los eventos, de la mejor manera que sabíamos, con las herramientas que hemos ido adquiriendo en esta vida de guerreros y despertando esa ciencia infusa que todos llevamos con nosotros. Meditando, relajando el sistema nervioso, dejando que los sueños nos dieran pistas del camino a seguir, escuchando en el silencio, y manteniendo la disciplina zen cada día, hemos ido haciendo camino y hemos sabido, por fin, que ese 72 son los nombres, o manifestaciones, de Dios y que nos señalan una poderosa tecnología espiritual.
 
Para conocerlos, y para  poder usar las herramientas espirituales hemos de empezar a trabajar la autobservación, el discernimiento de lo que es real (recordad aquello de la vida es sueño), la eliminación de los apegos, de los estados de sentimiento que son como una droga, entre ellos el drama, los egos, los placeres mundanos que nada nos aportan, más que sueño profundo. Poco a poco desde la serenidad se van activando sentidos que teníamos dormidos, los cuales son una gran fuente de información y alegría verdadera en el camino. Somos más que un cuerpo físico en una vida mundana, si estamos atentos y paramos el ruido del día a día, abrimos una puerta de conexión con nuestro origen, que es el primer paso para la recuperación de la memoria y la vuelta a casa, ese quién somos y de dónde venimos. El trabajo en equipo y los buenos amigos hacen que todos avancemos unidos, porque cada uno tiene una pieza del puzle de la real vida, una pieza que se convierte en un escalón de ese camino que va hacia arriba, arriba, arriba, vamos dejando lastre y nos unimos con el todo, siendo UNO, LIBRE y REAL.

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